Combustión espontánea. (Detroit Electric)


La sublime capacidad de la Industria automovilistica para paliar los problemas adyacentes a sus productos o para dar solución a las demandas de los usuarios es digna de admirar.  En la segunda década del siglo XX el automóvil se abría paso de mano de coches populares más contenidos en tamaño y mucho más sencillos y modestos que los gigantones de las prestigiosas marcas de rancio abolengo.  La complejidad mecánica era sinónimo de dificultad de uso.  Los pasos a seguir para arrancar un coche (los motores de arranque no se habían popularizado) exigían cierta pericia y sobretodo paciencia y conocimientos.  No siempre los coches arrancaban al primer golpe de manivela.  La antigua Anderson Carriage Company venía fabricando carritos y ¿cochecitos? eléctricos desde el siglo anterior y en 1907, rebautizada a Detroit Electric, fabricó y vendió en serio un coche eléctrico.  El Detroit Electric era un coche pequeño, equiparable en tamaño al Ford T, pero dotado de un motor eléctrico de 3cv.  A diferencia de otros modelos pequeños , el nuevo coche estaba dotado de un refinamiento propio de modelos superiores.   A pesar de que la autonomia no era muy considerable (entre unos reales 100km y unos fantasiosos y publicitados 300km) se podía aumentar con unas novedosas baterías Edison.  Su velocidad máxima nunca fue muy destacable.  Si que eran reseñables  su maniobrabilidad y  sencillez de uso, arrancaba a la primera y se conducia a través de dos palancas, teniendo solo un pedal para frenar y otro para invertir la marcha.  La subida de precios de la gasolina por culpa de la primera Gran Guerra y su nulo consumo de carburantes agrandó su reputación.  Rapidamente se hizo con una clientela selecta, mujeres de magnates y adinerados.  curiosamente las esposas de los presidentes de Cadillac y Ford poseyeron uno.  También fue muy demandado entre los doctores y médicos ambulatorios, que se veneficiaban de su arranque instantaneo y de su agilidad entre el ya congestionado tráfico urbano a pesar de sus prestaciones modestas.  La popularización del automóvil de gasolina, fuertemente ligada a su evolución, causó una importante merma en la ventas, agudizada por el Crack del ’29 dejó a la Detroit Electric sin recursos para seguir evolucionando su maravilla electrica.       Los yankies tenían mucha gasolina que malgastar.

Cuenta la leyenda que al bueno de Henry Ford le gustó tanto el coche de su mujer que ideó junto con Edison una red de postes recarga de baterias para poder fabricarlo en masa.  Todo quedó en agua de borrajas cuando el laboratorio de Edison sufrió un fortuito incendio, que las malas lenguas atribuyen a las petroleras.  Ford sigue siendo fiel a sus proveedores primigenios, Pennzoil entre ellos.  Por si acaso.

Anuncios

Acerca de Sergio Mercado

Lo reconozco ¡Me encantan los coches! Pero no solo aquellos que forman parte del imaginario popular por sus logros y parabienes. Me gustan TODOS los coches y en especial los que llevan una bonita historia cuestas.
Esta entrada fue publicada en Utilitario y etiquetada , , , , , . Guarda el enlace permanente.

9 respuestas a Combustión espontánea. (Detroit Electric)

  1. Pingback: Suave y silencioso. (Motor Knight “silent knight”) | AUTOMÓVILES FUERA DE LO COMÚN

  2. Pingback: No justo (Sinclair C5) | AUTOMÓVILES FUERA DE LO COMÚN

  3. Muy interesante tu página, se disfruta leer la pasión por los autos transmitida a través de las palabras. Sigue así, saludos!

  4. Vraiment jolie … et moderne!!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s