Post mortem (Mercury Marauder ’03)


A pesar de ser una de las marcas que más exitos y número de ventas ha tenido la Ford Motor Company arrastra una indiosincracia que no siempre le ha ayudado.  Algunas de las manías del viejo Henry Ford todavía siguen vigentes (como la de mantener los proveedores) y desde siempre se considera a los coches del óvalo como cumplidores, duros, resistentes, baratos, capaces, grandes…  La perfecta encarnación del way of life automovilistico americano.  Tal vez en los fantásticos ’60 fuese una receta válida pero en los despertares del nuevo milenio el arquetípico coche americano se veía con ojos menos complacientes.  Los Muscle-cars, los Pony-cars, los Luxury-Personal-cars… estaban repudiados y olvidados.  En el 2004 en el mercado americano tan solo quedaba una berlina (con sus variantes multimarca) con chasis independiente, motor V8, tracción trasera y 5 metros de longitud, la última full-size y obviamente era un Ford.  La plataforma Panther la compartían los Ford Crown-Victoria, El Mercury Grand-Marquis y el limusinoso Lincoln Town- Car.  Como alternativa a las versiones (muy) potenciadas del trio aleman nacía en 2004 el Mercury Marauder, versión prestacional del Mercury Grand-Marquis.  Faros ennegrecidos, un discreto aleron, motor potenciado hasta más allá de los 300cv, palanca de la caja de cambios en el suelo, y equipamiento y maquillaje especificos eran las armas con las que debía entrar en lid.  No fue suficiente. El último full-size muscle car parecía más rival del New-Beetle, por aquello de los revivals, que de los S6, E AMG o M5.  Todas las muestras de poderio de antaño se habían difuminado.  No era ni tan espacioso, ni tan lujoso, ni tan estable (los genuninos americanos nunca pretendieron serlo) pero tampoco era superlativamente potente, ni más rápido ni tan siquiera más imponente.  Las miserias automovilisticas de América quedaron patentes  Las ventas fueron mínimas y al final quedó reconocido como una serie especial y no como un modelo propio.  Al poco el Crown-Victoria dejó de venderse a particulares y el propio Grand-Marquis dejó de fabricarse como el último Mercury y como el útimo americano.  A día de hoy el Marauder se ve tan interesante como algunos Muscle-cars, salvando las distancias, y es que a veces 40 años no son nada.

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Acerca de Sergio Mercado

Lo reconozco ¡Me encantan los coches! Pero no solo aquellos que forman parte del imaginario popular por sus logros y parabienes. Me gustan TODOS los coches y en especial los que llevan una bonita historia cuestas.
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3 respuestas a Post mortem (Mercury Marauder ’03)

  1. Un mélangge entre une Volga et un modèle de luxe japonais.

    RIP

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