Teratofóbico. (Holden Torana GTR-X)


Los sesenta fueron unos años mágicos, a los machotes Muscle-cars y los bonitos pony-cars se les unen los primeros supercars (Miura, Daytona, Bora…).  En medio de este panorama la General Motors se mueve como pez en el agua.  GTO, Firebird, Camaro, Corvette, 4-4-2, Skylark… estaba claro que en EE.UU. no se andaban por la ramas.  Este halo de optimismo que imperaba en GM se quiso exportar al resto del mundo a través de las diferentes marcas que el gigante americano poseía allende los mares.  Australia es lo suficientemente americana como para asimilar la forma estadounidense de hacer coches (Big is Better) pero lo necesariamente británica como para tener mercado para los coches ingleses.  Holden (GM-Australia) es una de esas marcas en las que cabe de todo.  El Holden Torana (‘volar’ en aborigen) era la versión aussie del Vauxhall Viva inglés.  Como berlina media el Torana cumplía con creces las necesidades australianas de transporte con su nerviosete motor de cuatro cilindros.  No se tardó mucho en equiparlo con motores de 6 y 8 cilindros convirtiendo al digno inglés en todo un Muscle-car a la australiana dándose a conocer en competición como el rival a batir.  A finales de los 60 la ola de optimismo automovilistico llegó a las antípodas.  En GM sopesaron muy seriamente la posibilidad de hacer un pony-muscle-car con base Torana.  En Holden se pusieron manos a la obra y en pocos meses tenían listo el espectacular Holden Torana GTR-X.  Para sostener los costes compartia ejes, motor y multitud de piezas mecánicas con la berlina de la que derivaba aunque el motor elegido fue el de seis cilindros para contener los costes y no el V8.  La carrocería y el interior eran simplemente espectaculares.  Tenía todo para triunfar a lo grande.  Por desgracía los números no salían.  Se calculaba que debía venderse razonablemente bién durante 8 largos años para empezar a ser rentable y supusieron que no funcionaría bien en las exportaciones al enfrentarse al best-seller de la época, el ecómico Datsun 240z y que los mandamases de GM no les haría ninguna gracia ver al mini-vette alemán, el parsimonioso Opel GT,  ridiculizado por un cangurito.  Tal vez el exceso de celo en que todo saliese bien dio al traste con tan magnifico coche y en Holden se conformaron con versiones (muy) potenciadas del Torana.  Lo salvaron de la crisis del petroleo pero lo condenaron al ostracismo.  Maldito miedo.

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Acerca de Sergio Mercado

Lo reconozco ¡Me encantan los coches! Pero no solo aquellos que forman parte del imaginario popular por sus logros y parabienes. Me gustan TODOS los coches y en especial los que llevan una bonita historia cuestas.
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