Punto y en coma (GAZ GL-1)


En el mundo automovilístico uno de los tópicos más recurrentes es el de infravalorar la automoción de los países del este. Razón no falta. El bloque comunista consideraba al coche como un icono del capitalismo y lo relegó a simple herramienta. Los quehaceres diarios no incluían la pretenciosa libertad que ofrecían a bombo y platillo las marcas americanas y eso de llegar lo antes posible a los sitios no estaba muy bien visto, quizás los mandamases comunistas creían que con llegar cuando ellos mandasen bastaba. Tal vez por ello sorprende que Stalin diese permiso para desarrollar el GAZ GL-1, el novísimo auto de carreras del régimen. Gracias a los extraños acuerdos que el gobierno ruso conseguía con empresas y gobiernos no-afines acabaron trabajando en la URSS un importante número de ingenieros y mecánicos de la Ford américana donde desarrollaron varios modelos GAZ basados en el Ford V8. Hasta los rusos se dieron cuenta que la mejor forma de promocionar/publicitar su “poderío” tecnológico eran las carreras así que casi paralelamente se creó una especie de departamento de competición. La versión primigenia del GL-1 tenía un motor tetracilíndrico que proporcionaba unos voluntariosos 100cv. En siguientes evoluciones, y con dos cilindros más se consiguieron 140cv y velocidades cercanas a las míticas 100mph (160km/h) siendo el coche más veloz de la era comunista durante muchos años gracias también a un techo aerodinámico que lo hacía a la vez todavía más pesado. Ya en 1940 y estando listo para competir (de color comunist-red) se topó con la realidad. Las flechas de plata alemanas tenían puntas de más de 400km/h en carretera abierta, todavía no superadas, y el mastodonte ruso poco hubiese podido hacer. El GAZ de carreras quedó inédito y Stalin se preocupó de otros menesteres. Los ingenieros americanos fueron recompensados con un “retiro” siberiano. La competición automovilistica exigía (exige) ciertos reflejos y celeridad en los desarrollos cosa de la que, al igual que la actual Ferrari, nunca hizo gala la industria rusa. Nunca más se supo del GL-1 hasta que ya entrados en el nuevo milenio se volvió a recrear. El último de los últimos.

Anuncios

Acerca de Sergio Mercado

Lo reconozco ¡Me encantan los coches! Pero no solo aquellos que forman parte del imaginario popular por sus logros y parabienes. Me gustan TODOS los coches y en especial los que llevan una bonita historia cuestas.
Esta entrada fue publicada en ¿deportivo?, competición y etiquetada , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s