Las comparaciones son terribles (MG C)


Cuando el “Big-Healey” (uno de los mejores roadster de todos los tiempos) se dejó de fabricar en la Leyland no tuvieron muy claro qué seria su sustituto.  El éxito arroyador del mediano MG B les hizo creer que debian dar una vuelta de tuerca.  La receta fue simple: Ponerle un six al best-seller británico.  El motor elegido fue el nuevo 6 cilindros de tres litros para la berlina Austin.  Para alojarlo en el vano motor junto a una opcinal transmisión automática se le tuvo aldelantar la posición amén de abultar el capó (para un radiador más capaz).  Eso hizo que su morro fuese más recargado (de peso y estilo).  Otros cambios necesarios fueron las llantas más grandes y una suspensión delantera nueva y refuerzos allás donde fuesen necesarios para digerir el aumento de potencia.  Cuando en 1967 fue presentado  los ingenieros de Abingdon no podian creer que los coches que habían conducido los periodistas eran los que ellos les habían dejado.  El pobre MG C recibió criticas por su subvirage(¡!), su sobrevirage(¡¡!!), su falta de potencia, su falta de refinamiento…  ¡Recibió por todos los lados!  Estas críticas condicionaron para siempre al recién nacido.  Aunque sus defectos realmente no fueron tales.  Su reparto de pesos estaba en 53:47 (como muchisimos deportivos), su motor de 6 cilindros era mucho más suave y silecioso (aunque no mucho más potente) que los de los MG B y Austin-Healey 3000 lo que daba una falsa sensación de control que provocaba salidas de tono sin aparentemente haber llegado a los límites.  Y su parecido con su hermano menor no le ayudaba a acercarse al glamour que derrochaba el grande de los Healeys que había venido a sustituir.  Sus ventas, obviamente, no despegaban.  Para colmo de males Triumph pasó a formar parte del consorcio y comparado con su TR6 no tenia mucho que hacer.  A los dos años de haberse presentado, y sin haberle dejado ganarse un sitio, el MG C dejó de fabricarse en favor de su nuevo compañero.  Triumph, por una vez, salió ganando…
 

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Acerca de Sergio Mercado

Lo reconozco ¡Me encantan los coches! Pero no solo aquellos que forman parte del imaginario popular por sus logros y parabienes. Me gustan TODOS los coches y en especial los que llevan una bonita historia cuestas.
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2 respuestas a Las comparaciones son terribles (MG C)

  1. Pingback: a·sáʼ pa·ním (MG RV8) | AUTOMÓVILES FUERA DE LO COMÚN

  2. Juan Jose dijo:

    Ahora entiendo un poquito más si cabe el por que del fiasco de la industria inglesa y es que este coche es más de lo mismo, no sabían innovar como la industria francesa

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