Grandisimo hijo de p*** (Porsche 550 Spyder “Little bastard”)


En 1955 James Dean a sus 24 años y en la cúspide de su carrera cinematográfica adquiere a cambio de 3000$ y su antiguo 356 uno de los 78 Porsche 550 Spyder destinados a uso civil.  Le hace pintar un 130 en el capot delantero y en las puertas y en la tapa del motor el nombre por que sería recordado:  “Pequeño bastardo”  Un apodo que le venia como anillo al dedo al magnifico Porsche.  Fuhrmann, ingeniero reputado de la marca, hace del tetracilindrico alemán una obra de arte.  Saca 150 cv de 1500cc (toda una proeza para la época) lo que convierte al pequeño roadster en un misil.  James Dean fue advertido por muchos de sus compañeros y amigos del peligro que suponia correr con un coche que casi no conocia.  El hizo caso omiso y marchó con su copiloto hacia Salinas a competir al poco de haber estrenado el coche deshechando la posibilidad de llevarlo en grua.  Por el camino falleció al colisionar con un Ford Custom Tudor, saliendo herido el copiloto y casi ileso el conductor contra el que chocaron en plena recta despejada.  Comienza la maldición.  George Barkuis, conductor de la grua que fue a recoger los restos del Porsche muere aplastado al caersele los restos del coche encima cuando intentaba subirlos al camión.  George Barris  compra el coche que al llegar a su taller se suelta y cae encima de un mecanico amputandole las dos piernas.  Le vende el motor (casi nuevo) a Troy Mc Henry que muere en accidente en la primera carrera que participa.  Tambien le vende la transmisión a William Eschrid que tambien se accidenta después de que el coche se bloqueara repentinamente, por suerte sobrevive al accidente.  Tambien vendió las ruedas traseras que explotaron simultaneamente en otro accidente.  Un ladronzuelo que intentó robar el volante (montado en un coche de Barris) y se cortó gravemente el brazo.  Los restos de la carroceria fueron prestados a la policia para concienciar a los jovenes de la conduccion responsable.  Antes de ser exibido el garage donde se guardaba fue pasto de las llamas quemandose todos los coches excepto el “Pequeño bastardo”.  En Sacramento, una vez exibido, se soltó de los agarres y cayó sobre un chico partiendole la cadera.  En su tour hacia Salinas el camión que lo transportaba se accidentó y el conductor pereció.  Viajando hacia Miami, se supone que para achatarrarlo, el camión el camionero y los restos del malefico coche deaparecen y no se vuelve a tener noticia de ellos.  Si usted se encuentra un amasijo de hierros plateados que le recuerden vagamente a un Porsche sea consciente que puede que su vida esté llegando a su fin.
Anuncios

Acerca de Sergio Mercado

Lo reconozco ¡Me encantan los coches! Pero no solo aquellos que forman parte del imaginario popular por sus logros y parabienes. Me gustan TODOS los coches y en especial los que llevan una bonita historia cuestas.
Esta entrada fue publicada en Otros y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s